Mi experiencia terapeútica. Crisis de ansiedad

Por 28 julio, 2016Blog
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ataques de pánico y ansiedad tratamiento en Valencia

Crisis de ansiedad

Mi experiencia terapéutica

Explica con tus palabras cuál era el problema por el cual buscaste ayuda
Tras muchos años sintiendo una ansiedad muy elevada en periodos intermitentes desde la infancia por episodios traumáticos, un entorno familiar peculiar y una forma de ser demasiado perfeccionista, mi ansiedad se volvió aún más intensa cuando terminé mi carrera universitaria y tuve algunos problemas de carácter personal y familiar. Esta ansiedad derivó en una profunda agorafobia que me impedía vivir con normalidad. Sufrí algunos ataques de pánico y, de ser una persona totalmente independiente, pasé a ser una persona insegura que era incapaz de estar sola, de salir a la calle sin compañía e incluso utilizar el transporte público. Cosas que antes eran habituales en el día a día (ir al cine, salir a la calle, comprar, salir con gente, coger un autobús…) se habían convertido de pronto en pesadillas que no podía soportar. El miedo al miedo me consumía y me sentía hundida, frustrada, triste y desesperada constantemente.

– ¿Cuándo empezaste a creer que tu problema tenía solución?
Cuando leí y escuché testimonios muy similares al mío y me di cuenta de que era algo mucho más normal y habitual de lo que pensaba. También cuando conocí de mano de mi psicóloga las características de mi problema. Ella me ayudó a verlo con objetividad y a quitarle toda esa carga negativa que yo le había puesto. Dejé de ver mi ansiedad como algo terrorífico, como un castigo que me habían impuesto, y aprendí a comprender sus causas y sus soluciones como un problema que puede formar parte de nuestra vida, aparecer y también desaparecer.

– ¿Qué significó para ti entender cuál era tu problema en términos psicológicos?
Un inmenso alivio. Me sentí como si me hubiesen quitado una roca que me aplastaba y no me dejaba respirar. Entendí el porqué de mi problema, sus causas y sus posibles soluciones, y saber que había un protocolo a seguir me tranquilizó muchísimo. Me sentía mucho más segura.
-¿Qué papel ha cumplido tu actitud y tu trabajo en el entrenamiento de las técnicas?
Un papel fundamental, porque gracias a mi implicación he conseguido finalmente exponerme a las situaciones que me aterraban por mí misma y recuperar poco a poco mi vida anterior y mi autonomía. A veces ha sido duro, he llorado mucho, pero también me he vuelto a sentir bien conmigo misma, he recuperado la fe en mí y mi autoestima se ha reforzado mucho. Si el paciente no trabaja y practica todo lo que su psicólogo le enseña, llegar a sentirse bien es muy difícil. Es un 50% por ambas partes. Para superar un miedo hay que enfrentarse a él, no tengo dudas.

¿Qué supuso para ti cambiar tus pensamientos por otros más adecuados?
Una nueva forma de vivir, mucho más objetiva, relajada y optimista. Aprendí a ser más fuerte con mis pensamientos y a sacar de mi vida todo aquello que no me aportaba nada, que me hundía antes de suceder sólo porque yo lo tenía en mi mente. Aprendí a desdramatizar las cosas, a ser más positiva y a saber gestionar mis pensamientos para que no afecten mi vida y no determinen mi felicidad. Ha sido la parte más dura de la experiencia, pero aprender a pensar de una forma más “sana” me ha convertido en una persona más feliz y despreocupada.

– ¿Animarías a que otros buscaran solución a su problema? ¿Por qué?
Claro que sí. Gracias a que decidí buscar ayuda y compartir mi problema, tras mucho tiempo sufriéndolo en silencio, he vuelto a ser feliz y a encontrar la armonía en mi vida. Pensaba que mi problema era el peor de todos y que no tendría una solución fácil, pero desde el momento en que buscas ayuda, todo cambia y la solución empieza a ser un poco más visible conforme pasan los días y avanza la terapia con el psicólogo. Todos tenemos una necesidad imperiosa de sentirnos escuchados y, el mero hecho de compartir un problema y pedir ayuda, ya es un paso adelante hacia la recuperación. No hay que avergonzarse por nada. El psicólogo te puede entender mejor que cualquier otra persona, y será un pilar fundamental para volver a ser feliz.
E.R(mujer, 25 años)

 

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