A lo largo de la vida vamos arrastrando temores e inseguridades que nos merman y nos impiden disfrutar plenamente de nuestra vida, el paso de una pandemia nos ha calado profundamente dañándonos en muchos aspectos y sumando mucho más sufrimiento.
Sin embargo la vida son etapas y cambios que nos permiten volver a empezar una y otra vez. El testimonial de Inma nos muestra cómo podemos estar profundamente hundidos, y salir de la oscuridad buscando apoyo emocional.
Y no hace mucho, me encontré, que de repente, estaba al borde del precipicio, mirando al vacío y a mi alrededor, la NADA.
Nunca pensé que iba a vivir, en mis propias carnes y dentro de mi mente y de mi alma, la peor experiencia de mi vida.
Una sensación de vacío absoluta, sentir un dolor tan intenso en el pecho que llegó a ser insoportable. Estaba empezando a saber qué era la tristeza más intensa.
Mis propias inseguridades y miedos que venían de fábrica desde mi infancia, la pandemia, que además de ser un choque brutal con la realidad, también me había llevado a un ERTE de año y medio, sin contemplaciones. Y así, me vi metida en una espiral de incertidumbre sin tener noticias de mi empresa durante ese tiempo y el posterior despido como desenlace.
Dejé de soñar, dejé de ilusionarme, dejé de observar lo bueno de la vida, de apreciar las cosas sencillas de ésta, que antes me hacían vibrar de emoción, en definitiva, dejé de ser feliz y llené mi pequeño mundo de lágrimas.
Puede sonar algo poético pero fue realmente lo que sentí dentro de mí.
Había llegado a un punto de no retorno desesperante y había llegado el momento de pedir ayuda psicológica. Yo sola no podía aguantar todo el peso que había estado acumulando durante tanto tiempo y aunque contaba con la ayuda de mi familia y mi pareja, no era suficiente. Necesitaba que me tendiera la mano un profesional y tengo que decir que siempre había evitado ir a un psicólogo aunque sé que lo habría necesitado en muchas etapas de mi vida.
Sé que sigo en proceso de reconstrucción, sigo recogiendo pedazos de mí pero ya no me encuentro en el punto que estaba porque poco a poco y después de varias sesiones con Silvia, me he ido encontrando y conociéndome mejor.
He vuelto a mí, he ido redescubriendo mi mundo y lentamente, esa sensación de dolor y profunda tristeza, que sobretodo tenía por las mañanas, se ha ido diluyendo, casi sin darme cuenta.
Estoy en el camino y hasta tengo un propósito y un sueño en la vida.
He vuelto a emocionarme con la sencillez de las hojas que caen de los árboles, con esas pequeñas cosas de las que al final hacen posible la propia vida y que además la hacen bonita.
No hace mucho me eché de menos pero ahora sé que estoy y no me dejaré jamás.
(I.J. mujer 34 años)
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Cómo puede la ayuda psicológica ayudarme a superar miedos e inseguridades, tal como le ocurrió a Inma?
El testimonio de Inma ilustra que un profesional ofrece herramientas y un espacio seguro para identificar el origen de tus miedos e inseguridades (como los que venían desde la infancia o se agravaron con la pandemia), permitiéndote gestionarlos, reconstruir tu autoestima y encontrar la ilusión nuevamente. La terapia actúa como ese apoyo profesional que complementa el soporte familiar.
¿Cuándo es el momento de pedir ayuda psicológica?
El momento es cuando sientes que el peso emocional acumulado te supera, como describe Inma al llegar a un “punto de no retorno desesperante”. Si experimentas un vacío absoluto, dolor intenso en el pecho, tristeza profunda o has dejado de disfrutar de lo que antes te hacía feliz, es una señal clara para solicitar una cita con un terapeuta.
¿La pandemia y las crisis laborales (como el ERTE o el despido) pueden causar un daño emocional tan profundo?
Sí, absolutamente. El relato de Inma subraya cómo la incertidumbre generada por un ERTE prolongado y el posterior despido, sumada al contexto de la pandemia, fue un “choque brutal” que contribuyó a su espiral de desesperación. Buscar apoyo es clave para la gestión emocional de estas crisis.
¿Cuánto tiempo se necesita para empezar a ver resultados con la terapia?
Inma menciona que, tras varias sesiones con Silvia, fue “encontrándose y conociéndose mejor” y que la sensación de dolor y tristeza se fue “diluyendo, casi sin darse cuenta”. Es un proceso de reconstrucción personal y el tiempo varía por individuo, pero el compromiso con la terapia permite ver cambios progresivos hacia el bienestar emocional.
¿Es normal tener reticencias a ir a un psicólogo por primera vez?
Es muy común. Inma confiesa que siempre había evitado ir a un psicólogo, incluso sabiendo que lo había necesitado antes. Superar esta reticencia y dar el paso es a menudo la decisión más crucial para iniciar el camino hacia la sanación y el redescubrimiento de uno mismo.
¿Cómo puedo yo también solicitar una cita y empezar mi proceso de cambio?
Si te sientes identificado con la historia de Inma y necesitas apoyo para gestionar tu ansiedad, miedos o tristeza, puedes solicitar una cita directamente haciendo clic en el botón de “solicitar una cita”. Estamos listos para tenderte la mano profesional que necesitas para volver a emocionarte con la vida.














