Hace años las empresas ponían su atención en capacidades técnicas, experiencia y titulaciones de los candidatos, sin embargo pasaban por alto aspectos como la Inteligencia Emocional y el impacto que esta capacidad podía tener en el ámbito laboral.
Esto llevaba a que personas con calificaciones brillantes o con grandes conocimientos técnicos, no acabasen de encajar en el equipo a pesar de todo. Diferentes razones, como la escasa habilidad social, el déficit en comunicación asertiva, las deficiencias en la comprensión de sus emociones y por tanto las dificultades para reconocer y gestionar las emociones de los demás, acabarían provocando un impacto negativo y desajustado en los objetivos de la empresa.
La Inteligencia Emocional es un término que empezó a sonar por la década de los 90 en Estados Unidos, de la mano del psicólogo D. Goleman. La pregunta a por qué personas con un coeficiente intelectual brillante y que sobresalían en sus años académicos, eran superados posteriormente en sus vidas profesionales y personales por personas con un C.I más modesto era un hecho a investigar. La respuesta se encontró en la capacidad de poner inteligencia en las emociones.
¿Qué significa inteligencia emocional?.
- Goleman lo explicó a través de 5 áreas:
- La comprensión y reconocimiento de las emociones personales.
- El autocontrol de las emociones.
- La empatía. Reconocer las emociones de los demás y saber manejarlas.
- La automotivación: capacidad para poner las emociones al servicio de mis metas.
- Habilidades sociales. Las destrezas para aumentar las probabilidades de lograr el objetivo deseado en una interacción social.
Si bien hay personas que ya de serie parecen tener una predisposición innata a manejarse mejor con las emociones, lo cierto es que con determinación y aprendizaje todos podemos ganar más inteligencia emocional.
Ya en el pasado siglo, pero sobre todo en el actual, la gran especialización de los profesionales ha llevado a las organizaciones a entender que su fuerza no está en el individuo, sino que la fortaleza de una empresa se encuentra en el equipo, es por ello que la inteligencia emocional, es decir las habilidades que fomentan la armonía entre las personas es un bien cada vez más preciado en el mundo empresarial.
En el presente las agrandes empresas actuales se enfrentan con grandes retos como el relevo generacional, el cambio de modelo de gestión o la cultura de seguridad, entre otros. Ante semejantes desafíos, la empresa no solo ha de contar con el conocimiento técnico y tecnológico, sino también con aquellas competencias emocionales que les permitan potenciar sus resultados a través de equipos funcionales y motivadores.
Los estudios en inteligencia emocional han descubierto los elementos para la eficacia de un determinando equipo de trabajo. Según Sternberg, la inteligencia grupal, (la suma de los talentos de los integrantes: empatía, creatividad, fluidez verbal, experiencia técnica…) es clave, y si bien un grupo no puede ser más inteligente que la suma de sus talentos, si puede en cambio ser mucho más estúpido, en el caso de que su dinámica interna no potencie esos talentos de los integrantes.
Cuando Adif me dio la oportunidad de llevar a cabo una serie de talleres sobre Inteligencia Emocional para mí fue todo un reto, ya que suponía aplicar mis años de conocimiento en la conducta humana, ahora en el ámbito de una organización.
El objetivo durante estos años ha sido fomentar en los integrantes que participaron recursos de la inteligencia emocional, con el fin de poder alinear sus conocimientos técnicos, con los conocimientos emocionales adecuados a su entorno laboral, y así aumentar las posibilidades de lograr sus objetivos corporativos.
La experiencia no pudo ser más gratificante, ya que cuando se sumó la parte técnica de sus funciones (dirigido por el directivo responsable) y por otro lado la inteligencia emocional el tándem resultó funcionar.
Como consecuencia de ello me gustaría destacar alguno efectos positivos que se dieron:
- Una inyección de motivación al equipo. El hecho de entender que el desempeño de sus funciones era optimizada por sus nuevas competencias de inteligencia emocional integradas en conocimientos técnicos, resultó mejorar el optimismo en su trabajo.
- Aumentaron sus niveles de conciencia respecto los valores de empresa en sus tareas y el hecho de cómo llevarlos a la práctica en su experiencia diaria.
- Potenciar la comprensión de la integración del factor humano en el desempeño de sus funciones.
- Mejora de su autoconcepto como profesionales, como resultado de añadir nuevos recursos personales que les facilitase el resultado que perseguían en su trabajo.
Las empresas están formadas por profesionales especializados y formados en un área específica, pero que a su vez son personas que se relacionan e interactúan con otros con el fin de alcanzar objetivos comunes y colectivos. Es por ello que reflexionar acerca de la formación en áreas de competencia emocional que sumen junto con los conocimientos técnicos, es desde mi punto de vista y tras mi experiencia en este viaje formativo con uno de los equipos de Adif, resultando esto la unión perfecta entre lo personal y lo profesional, el nuevo desafío de las empresas de este siglo.
Silvia Villares. Psicóloga experta en Inteligencia Emocional y Psicología Positiva.
Fuentes: Inteligencia Emocional. D. Goleman.
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Qué son las competencias emocionales en la empresa y por qué son importantes?
Las competencias emocionales son las habilidades, basadas en la Inteligencia Emocional, que permiten a los profesionales comprender, manejar y utilizar las emociones de manera efectiva en el entorno laboral. Son cruciales porque, más allá de las capacidades técnicas, determinan la habilidad de un individuo para encajar en el equipo, comunicarse asertivamente y gestionar las interacciones, impactando directamente en el rendimiento y los objetivos corporativos.
¿Quién definió la Inteligencia Emocional y cuáles son sus áreas principales?
El término Inteligencia Emocional fue popularizado en la década de los 90 por el psicólogo Daniel Goleman. Goleman la explicó a través de 5 áreas clave: el reconocimiento y comprensión de las emociones personales, el autocontrol emocional, la empatía (reconocimiento y manejo de las emociones ajenas), la automotivación, y las habilidades sociales.
¿Cómo afecta la falta de Inteligencia Emocional al rendimiento de un equipo de trabajo?
La falta de Inteligencia Emocional puede llevar a un desempeño negativo y desajustado, incluso en profesionales con altas calificaciones técnicas. Provoca escasa habilidad social, déficits en la comunicación asertiva, dificultades para reconocer las emociones de los demás y, en consecuencia, una dinámica interna que no logra potenciar los talentos individuales, haciendo que el equipo sea “más estúpido que la suma de sus talentos”, según Sternberg.
¿Cuáles son los beneficios concretos de fomentar la Inteligencia Emocional en los empleados?
La integración de la Inteligencia Emocional junto con el conocimiento técnico genera múltiples efectos positivos. Estos incluyen una inyección de motivación y optimismo en el equipo, un aumento en los niveles de conciencia respecto a los valores de la empresa, la mejora del autoconcepto profesional de los integrantes, y una mayor comprensión de cómo integrar el factor humano para potenciar los resultados.
¿Es posible aprender o desarrollar la Inteligencia Emocional, o es una cualidad innata?
Aunque algunas personas parecen tener una predisposición innata, la Inteligencia Emocional es una habilidad que se puede desarrollar y ganar. Con determinación, formación específica y aprendizaje, cualquier profesional puede adquirir y potenciar los recursos de la inteligencia emocional necesarios para alinear sus conocimientos técnicos con las habilidades emocionales adecuadas a su entorno laboral.














