¿Hay vida en pareja después de una infidelidad?

Por 20 septiembre, 2017Blog, Terapia adultos
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A lo largo de estos 20 años que llevo trabajando como terapeuta experta en terapia de conducta, he podido comprobar que hay parejas que tras el dolor y la desolación que una infidelidad supone en sus vidas, logran enfocar este “golpe” como un reto desafiante de crecimiento personal tanto a nivel individual como de pareja.

El proceso terapéutico enfocado a vencer y superar el dolor, ha traído una relación renovada y mejorada respecto la vida de pareja anterior a la infidelidad. Parece difícil de entender, pero maravillosamente he podido ser testigo de esta realidad.

Al pensar en ello, viene a mi mente, el proceso del nacimiento de una hermosa perla. La ostra, un ser vivo en su medio marino, de repente es invadida por un cuerpo extraño. Durante semanas la ostra se defiende y sufre el ataque. No sé realmente el dolor que experimentará la ostra, lo que si se de ese proceso, es que a su tiempo, da lugar a una bolita dura muy especial llamada “perla”.

La vida en pareja golpeada por una infidelidad, invade la relación con una cascada de emociones negativas, intensas y duraderas como la vergüenza, el odio, resentimiento, desconfianza, inseguridad, culpa, inferioridad, rechazo….
Estas emociones impactarán de forma devastadora en la vida emocional, física y espiritual de la pareja.

No existe un único patrón sobre lo que pasa tras una infidelidad, sin embargo voy a describir las fases que yo he podido observar en algunas parejas con las que he trabajado. En estos casos, las mujeres han sido las que han recibido la infidelidad.
Quisiera apuntar que la infidelidad se da tanto en hombres como en mujeres, pero voy a ceñirme a los casos que he tenido y han logrado continuar con su vida de pareja, siendo en estos casos, ellos los que han cometido la infidelidad.

Fases identificadas en una infidelidad:

Ellas sospechan de una posible infidelidad y confrontan los hechos, les fuerzan a ellos a reconocerlo.
Ellos niegan la aventura o si llegan a reconocer algo, lo minimizan y quitan importancia ante el temor a ser descubiertos, por riesgo a la separación.
-La postura de negar la infidelidad, genera una situación de mucha tensión, y ataque continuado de la mujer hacia su pareja creándose una convivencia insostenible.
-Por parte de él, reconocimiento de la infidelidad, ante la evidencia de los hechos, o la posibilidad de que su pareja se entere por otras fuentes.
Shock emocional en ella, ante la infidelidad de él, la mentira y engaño. En él, sentimiento de culpa, crisis de identidad (“quién soy, como he podido hacer algo así”).
Crisis de Valores en la pareja (caída del valor fundamental: la confianza)
-Valoración de la separación y divorcio. Posible separación temporal.
-Revisión de su situación y opciones a valorar.
-Enfrentarse al reto de restaurar la relación: proceso terapéutico.

Pero ¿qué hace que algunas parejas sean capaces de enfrentar una infidelidad como un reto y continuar avanzando?

Los factores que influyen aquí, podríamos resumirlos así:

Reconocimiento de la infidelidad. Este punto es clave como punto de partida para iniciar el proceso de reconstrucción de la relación. En los casos que yo he visto, se ha negado el engaño a toda costa, y la mentira no ha hecho más que ralentizar todo el proceso, poniéndolo incluso en riesgo.
Sin embargo, el poder que tiene el reconocimiento del error, reconocer y hacerse responsable de lo que se ha hecho mal, trae una gran liberación emocional en ambas partes. Tras una mentira, comenzar de nuevo algo con la verdad como punto de partida es crucial. Nada puede construirse de nuevo si la base es la mentira.
Como seres humanos es muy difícil reconocer muchos de los errores que cometemos ya que eso implica darnos cuenta de una realidad que nada nos gusta, nos hace daño y nos asusta, es por ello que tendemos a minimizarlos, negarlos y esconderlos. Realmente ser capaz de mirar hacia dentro y reconocer la responsabilidad de lo que hemos hecho es un acto de valentía.

-Tomar la decisión de perdonar. Cuando hemos recibido un duro golpe, aquel en quien habíamos depositado nuestra confianza nos engaña, miente y traiciona, el dolor experimentado es de una gran magnitud. Continuar en esa relación pasa necesariamente por aprender a perdonar.

La persona que se enfrenta al reto de perdonar, inicia el camino hacia una experiencia liberadora y de crecimiento interior.
Tendemos a creer que perdonar implica sentirlo, embargo perdonar es una decisión y no un sentimiento. De hecho, no sentimos perdonar a quien nos ha hecho daño más bien todo lo contrario, esto es algo humano.
Trabajar en nuestro perdón implica un proceso donde se hace necesario cambiar ideas, creencias sobre lo que ha pasado, sobre el error que ha cometido el otro, sobre nuestro deseo de venganza y nuestra inseguridad. Perdonar es transitar por un camino que nos llevará tiempo, pero si perseveramos al final de ese camino encontraremos paz y algo se habrá transformado dentro de nosotros.
Tan solo de esta manera podremos tener la posibilidad de un nuevo comienzo en nuestra relación.

¿Por qué la infidelidad?

Son muchos los motivos por los que las personas podemos hacer saltar por los aires valores como el compromiso, la fidelidad, el respeto y la confianza. Pero ¿qué le lleva a una persona a ir en contra de esos valores que posiblemente ha honrado hasta ahora en su vida y en su relación?.

Uno de los motivos se encuentra en los problemas de pareja. Si bien todas las parejas tenemos problemas, lo que diferencia unas de otras es cómo manejan y resuelven los problemas. Cuando las parejas cuentan con herramientas y recursos eficaces para ir solucionando sus conflictos, estas son capaces de ir manteniendo la satisfacción y disfrute de su vida en pareja.

Sin embargo, cuando la pareja no va solucionado temas, a largo plazo estos van a ir minando y haciendo más débil la relación. En este caldo de cultivo, las necesidades emocionales no satisfechas de las personas, nos hacen más vulnerables a mirar “hacia fuera” y a estar más predispuestos a terceras personas.

Si bien, nada justifica una infidelidad, si es importante entender que permitir que los problemas en pareja se hagan crónicos y no se resuelvan con prontitud, hace más vulnerable a la pareja como equipo. Hablamos entonces de factores de riesgo.

Quisiera destacar que en las áreas donde las parejas fallamos más son la comunicación, la resolución de conflictos, y la sexualidad.

Las parejas que han logrado llegar a la meta en este proceso han entendido que:

La vida de pareja es como un viaje, a veces pasamos por estaciones agradables, emocionantes, y llenas de retos en nuestra vida en pareja. Estas nos cargan las pilas, renuevan nuestras ilusiones, energías y nos permiten disfrutar de nuestra vida en pareja.

Pero hay otras estaciones donde el desánimo, la desilusión, el desamor, la desesperanza son los principales paisajes del viaje, es entonces donde como equipo tenemos que aprender juntos a hacer frente a los problemas. No tenemos porque saber hacerlo, pues no tenemos porque saber de todo, sin embargo como personas que nos hemos comprometido en una relación, en una familia, tenemos la responsabilidad de aprender y formarnos por hacer lo necesario para llegar a ser mejor versiones de nosotros mismos y así ser mejor persona, ser la mejor pareja que pueda llegar a ser para el otro.

-Las emociones no son el timón de mi vida, ellas no son el principal criterio para tomar decisiones. Las emociones son engañosas y debo aprender a no dejarme llevar por ellas, ya que estas van y vienen. Cuando tenemos problemas, como humanos lo normal es sentir emociones negativas hacia el otro y hacia la relación. Si te dejas llevar por tus emociones con toda probabilidad no tomarás buenas decisiones. Pregúntate si debes hacer lo que sientes o debes hacer lo que creas que es lo correcto para que tu relación vuelva a funcionar.

-Si encuentran en el viaje problemas de los cuales no saben dar una respuesta satisfactoria, buscarán ayuda (terapia de parejaantes de que esos problemas empiecen a minar su relación y por lo tanto sean más vulnerables ante otros problemas más graves.

Mantenerse olvidando cada día. A no mirar atrás, aceptando el reto cada día de mirar los cambios positivos en su relación de pareja los cambios y los progresos que ha hecho el otro y como de felices son hoy por ese proceso que ocurrido en sus vidas.

Mantenerse perdonando. Aceptar el reto de no permitir que los pensamientos negativos sobre el pasado, sobre los errores cometidos, tengan cabida en el presente. Recordar cada día el compromiso y la decisión de perdonar.

Amar de forma madura implica entender que no siempre vamos a estar en ” la cresta de la ola” a efectos de disfrutar de la pareja. Que las etapas duras, llevadas de forma “sabia” nos permitirán crecer como personas y cómo equipo y eso es de gran valor.

“Antes de acabar quisiera agradecer a todas aquellas parejas que en momentos de crisis decidieron valientemente poner su confianza en mi y decidieron no rendirse ni conformarse”

Si ahora tú estás aquí, puedo ayudarte a avanzar.

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